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Miguel Naranjo

7 min de lectura

¿Por qué seguir usando cámaras compactas en 2025?

Por qué prefiero cámaras compactas como la Ricoh GR IIIx, la Fujifilm X100F y la Leica D-Lux 8 para mi diario visual @diarioconcamara.

Lluvia, fotografía con cámara compacta

Un diario personal con la Ricoh GR IIIx, la Fujifilm X100F, la Leica D-Lux 8 y otras amigas de bolsillo.

¿Tiene sentido cargar una cámara cuando tu teléfono ya lo hace todo?

Hoy casi todos tomamos fotos con el celular. Es rápido, está a la mano y las imágenes salen bastante bien para compartirlas en redes. Pero para algunos —como yo— tomar fotos no se trata solo de guardar recuerdos, sino de cómo los vemos. De cómo queremos verlos.

Desde hace unos años empecé a usar cámaras compactas para documentar mi vida, a mi familia y a mis amigos. No como fotógrafo profesional, sino como alguien que encuentra placer en mirar con calma. Lo hago en la calle, mientras camino, mientras espero, cuando viajo, cuando me quedo quieto. Me gusta sentir el clic físico, mirar por un visor y ajustar la luz con una ruedita, probar, equivocarme y volver a intentar.

Este post está lejos de ser una reseña técnica. No vengo a comparar sensores ni a abrir RAWs en Lightroom. Es una conversación sobre lo que me han dado estas cámaras: una forma más íntima, ligera y personal de ver el mundo. Porque cuando haces fotografía por trabajo, poco a poco el hacer fotos para ti se va perdiendo. Tus B-sides —esos proyectos personales que haces solo por gusto— son el mejor motivo para llevar siempre una cámara: te mantienen despierto, creativo y mirando distinto.

Scouting de Casa Chachalaca
Scouting Casa Chachalaca, TreeMedia para Arq. Juan Carlos Flores, 2024 · Leica D-Lux 6, BW SOOC/JPG

¿Qué tienen de especial las cámaras compactas?

Para mí, una cámara compacta es una invitación a salir a la calle con los ojos más despiertos. No son grandes ni escandalosas. Caben en el bolsillo, no pesan, no imponen. Esa es la clave: no necesitas planear una salida para usarlas. Están ahí contigo, como un cuaderno pequeño o una buena pluma. Con una compacta no hay excusas: solo salir, llevarla y disparar. A veces uso el visor, otras ni encuadro bien. Me importa más la sensación que el resultado perfecto.

Y sí, a veces mi celular saca fotos increíbles. Pero ninguna me da lo mismo que una imagen directo de una Fujifilm o una Ricoh bien calibrada. El punto es explorar el momento y evitar la edición. El flujo es sencillo: de la cámara al celular o al iPad, y a mis redes.

Ricoh GR IIIx, cámara compacta para fotografía callejera
Ricoh GR IIIx con aro rojo y empuñadura de dedo personalizada

Ricoh GR IIIx

No sé cuántas fotos he hecho con esta cámara. Cientos. Es tan pequeña que a veces olvido que la llevo. No tiene visor ni zoom. Pero tiene algo raro: la capacidad de desaparecer entre mis manos mientras yo solo me enfoco en la escena. La lente es de 40 mm equivalente, justo en el punto donde puedo hacer retratos sin acercarme demasiado y capturar escenas sin que todo se vea lejano.

No tiene el look «bonito» de las Fujifilm ni los acabados de la Leica. Lo que sí tiene es una inmediatez y una calidad brutales. Saco la cámara, aprieto el botón, y ya. Esa rapidez la hace mi favorita para caminar sin plan, dejando que algo me llame la atención.

Fujifilm X100F, cámara compacta con simulaciones de película
Fujifilm X100F con reposapulgar, botón de disparo SmallRig y anclas de correa Peak Design

Fujifilm X100F

La X100F fue mi puerta de entrada al universo Fujifilm, y todavía me cuesta soltarla. Tiene algo difícil de poner en palabras: los colores, el diseño, la textura al disparar, el sonido suave del obturador… incluso el peso se siente justo. Todo parece pensado con cariño, como si la hubieran hecho para que uno se enamore del acto de fotografiar.

Muchos conocen Fujifilm por sus simulaciones de película. Classic Chrome, Acros, Provia… suenan a filtros, pero en realidad te cambian la forma de mirar. Me gusta cómo salen directo del JPG, con sus colores y su ruido. Y si te gusta experimentar, puedes crear o buscar nuevas recetas para personalizar tu estilo.

Es más grande que la Ricoh; no cabe en el bolsillo del pantalón, pero sí en cualquier mochila o bolso pequeño. Y siempre que la saco alguien pregunta: «¿esa cámara es análoga?», y yo solo sonrío.

¿Cuándo la uso más? Cuando quiero disfrutar el proceso. Cuando tengo tiempo. Cuando viajo. O cuando sé que voy a caminar sin prisa y quiero ver los colores con otros ojos.

Leica D-Lux 8, cámara compacta
Leica D-Lux 8 con empuñadura original y botón de disparo personalizado

Leica D-Lux 8

La cámara que se siente como un objeto bien hecho.

No voy a mentir: parte de lo que me hizo querer una Leica fue la curiosidad. Nunca había tenido una y quería saber si era solo la marca o si realmente había algo distinto. Y sí, lo hay. No necesariamente en la calidad de imagen (aunque es muy buena), sino en cómo se siente. En poco tiempo pasé de la D-Lux 6, que me dejó una experiencia y fotos increíbles, a la D-Lux 7 y finalmente a la más actual de la serie.

Todo en la D-Lux 8 está bien construido: los botones, el peso, el clic de las perillas. No grita atención, pero tiene presencia. Es sobria, precisa, y se nota que fue pensada con intención. Me gusta que tenga un lente zoom luminoso, algo poco común en compactas de este tipo, que suelen tener focal fija. No es la más ligera ni la más rápida, pero tiene algo muy Leica: una calma visual. Me ayuda a mirar como si todo tuviera un poco más de orden, y a ser cuidadoso con los disparos.

Fujifilm X-M5, cámara compacta con lentes intercambiables
Fujifilm X-M5 con lente TTArtisan AF 35 mm F1.8 MKII, grip SmallRig, anclas Peak Design y botón Selens

Fujifilm X-M5

Una Fuji en la bolsa nunca es suficiente.

Esta cámara es como ese amigo que no habla mucho pero siempre cumple. Tiene sensor grande, lentes intercambiables y un cuerpo tan compacto que a veces olvido que es una cámara «más seria».

Lo que me gusta de la X-M5 es que puedo adaptarla al momento. Si quiero ir ligero, un lente pancake. Para retratos, un 35 mm; para algo experimental, un fisheye de 10 mm. Y como mantiene la estética Fuji, con sus colores y controles físicos, no pierdo la experiencia compacta. Además es un monstruo para video, con grabación 6K open gate y alta velocidad.

Mantener el flujo simple es la clave: clic, transferencia, publicación

¿Qué cámara compacta elijo según el día?

No hay una sola «mejor cámara compacta». Depende del ánimo, del plan, de lo que quiero sentir mientras disparo. A veces quiero pasar desapercibido, a veces quiero color, a veces zoom. O solo que la cámara no se interponga entre lo que veo y lo que registro. Las cámaras de bolsillo son otro accesorio del outfit.

Si quiero…Me llevo…
Ser invisible y rápidoRicoh GR IIIx
Colores que se vean como películaFujifilm X100F
Colores naturales y matices en blanco y negroLeica D-Lux 8
Flexibilidad con lentesFujifilm X-M5
Dr. Óscar Morales Lepe y Dr. Gustavo Navarro en Hospital CMQ
Dr. Óscar Morales-Lepe y Dr. Gustavo Navarro en Hospital CMQ, 2024 · Fujifilm X100F, BW SOOC/JPG

Lo importante no es qué cámara llevas, sino que la lleves

Llevar una cámara compacta me obliga a estar más presente. Me hace mirar distinto. Ninguna de estas cámaras es perfecta, pero todas me han regalado algo: el hábito de observar. No importa si estás empezando o llevas años disparando: si te gusta capturar momentos con intención, una buena cámara de bolsillo puede ser el empujón que necesitas para salir, mirar y guardar lo que ves con un poco más de cariño.

Y si ya tienes una, úsala. No esperes el viaje, la luz perfecta o el momento especial. A veces lo más interesante está justo frente a ti, en el mismo lugar de siempre. Por ahora esta alineación se quedará un buen tiempo; incluso estoy pensando en buscar una Fujifilm X-Half para la colección.

¿Quieres ver lo que hago con estas cámaras?

Mi cuenta de Instagram es @diarioconcamara. No edito las fotos. No son espectaculares, pero todas tienen algo que me gustó en el momento. También está la sección Diario de este sitio.

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